En los últimos años, la industria del petróleo y el gas mundial ha tenido que navegar por aguas muy agitadas; tras un período prolongado de recuentos de equipos de perforación altos y crecientes, de megaproyectos de gasto de capital y de abundante capital para sostener la inversión, los precios del petróleo cayeron de forma precipitada en 2014 y 2015. En cuestión de meses, las compañías petroleras que habían invertido con fuerza sobre la base de pronósticos optimistas estaban ralentizando o incluso deteniendo las operaciones. Un repunte reciente de los precios ha aumentado ligeramente el optimismo, y hay esfuerzos en marcha para contener los costos mediante la reducción de plantilla, el aplazamiento de proyectos y el recorte del gasto. Aun así, ante pronósticos de largo plazo inciertos, es hora de explorar estrategias más drásticas para aumentar la eficiencia. En respuesta a los avances tecnológicos recientes, los ejecutivos del petróleo deberían considerar tecnologías digitales con potencial para transformar las operaciones y crear beneficios adicionales a partir de la capacidad existente. Nuestra investigación concluye que el uso eficaz de las tecnologías digitales en el sector del petróleo y el gas podría reducir el gasto de capital hasta en 20 por ciento; podría recortar los costos operativos en exploración y producción en 3 a 5 por ciento y cerca de la mitad de eso en refinación y distribución. Las compañías de petróleo y gas fueron pioneras de la primera era digital en las décadas de 1980 y 1990. Mucho antes de que expresiones como macrodatos,analítica avanzada y el Internet de las cosas se popularizaran, los ejecutivos petroleros ya empleaban sísmica 3-D, modelado por programación lineal de refinerías y control avanzado de procesos en las operaciones. El uso de esas tecnologías liberó nuevos recursos de hidrocarburos y aportó eficiencias operativas en toda la cadena de valor.
Gracias a los avances tecnológicos más recientes, estamos en condiciones de entrar en una segunda era digital que podría reducir aún más los costos, liberar una productividad sin paralelo y elevar de forma significativa el desempeño, si los ejecutivos logran aprovechar las tecnologías adecuadas para sostener su estrategia de negocio. Usar mejor la tecnología existente puede generar retornos importantes: hasta $1 mil millones en ahorros de costos o aumentos de producción.1 Los ejecutivos que hagan sus organizaciones más digitales estarán bien posicionados para buscar nuevas oportunidades de crecimiento. La industria del petróleo y el gas está hecha a la medida de esta transformación: las operaciones suelen abarcar varias regiones, con fuertes inversiones de capital y cadenas de suministro extensas. La visibilidad y la claridad que aportan las tecnologías digitales y la analítica avanzada pueden dar a los ejecutivos una visión minuciosa y sin precedente de las operaciones, aumentar la agilidad y respaldar mejores decisiones estratégicas. Los habilitadores digitales, desde la digitalización de procesos hasta la robótica y la automatización, también pueden ayudar a realizar ese potencial al sostener los procesos de forma dinámica. Muchas compañías de petróleo y gas empiezan a aprovechar esos habilitadores para lograr un mejor desempeño. Para calcular el impacto potencial de las tecnologías digitales, McKinsey investigó más de 100 casos de uso en compañías de petróleo y gas e identificó tres categorías de aplicación de las tecnologías digitales:
- Operaciones del futuro. Aunque la analítica avanzada se usa para transformar funciones como las compras y para apoyar mejores decisiones, las tecnologías más recientes, como los drones y los sensores de equipos, también están revolucionando el monitoreo y el mantenimiento. El impacto potencial de usar analítica avanzada para el mantenimiento predictivo es una reducción de los costos de mantenimiento de hasta 13 por ciento. En una empresa, donde los costos de mantenimiento representaban 25 por ciento de los gastos operativos, esto permitió el mantenimiento anticipado de los equipos: en la práctica, equipos vitales podían repararse antes de fallar. Ese esfuerzo redujo los costos hasta en 27 por ciento y, al mismo tiempo, aumentó la confiabilidad y el tiempo en operación. La analítica avanzada para energía y rendimiento también puede aumentar la eficiencia energética hasta en 10 por ciento.
- Límites de yacimiento. Al integrar aplicaciones digitales, las empresas han podido ampliar de forma significativa sus límites de yacimiento, lo que se tradujo en una reducción de hasta 20 por ciento en el gasto de capital de exploración y producción y de refinación y distribución, además de beneficios complementarios. Algunas empresas han empezado a usar imágenes sísmicas 4-D para añadir una dimensión de lapso de tiempo a la imagen 3-D tradicional, lo que les permite medir y predecir cambios de fluidos en los yacimientos. Esa visión ampliada de los yacimientos suele aumentar la tasa de recuperación hasta en 40 por ciento e impulsar los ingresos de exploración y producción hasta en 5 por ciento.
- Comercialización y distribución habilitadas por lo digital. Minoristas de otros sectores han implantado tecnologías digitales para comprender mejor los hábitos y las preferencias de los consumidores, optimizar modelos de precios y gestionar las cadenas de suministro con más eficiencia. Las petroleras aplican estos mismos métodos, con resultados notables, y pueden aumentar los ingresos hasta en 1.2 por ciento. Mediante analítica geoespacial, por ejemplo, los ejecutivos aumentan la eficiencia de sus redes de suministro y distribución con la planificación de ubicaciones y la optimización de rutas. En conjunto, los esfuerzos de esta categoría han reducido los costos hasta en 10 por ciento y han aumentado los ingresos en 3 por ciento.
Con el mercado actual de petróleo y gas, las compañías necesitan reinventarse para mejorar la productividad. Aunque el gasto de capital o las adquisiciones puedan hacer dudar a los ejecutivos, invertir en tecnologías digitales es una decisión sin arrepentimiento que podría aumentar la producción de las operaciones existentes. Como esas tecnologías están fácilmente disponibles y ya han demostrado su valor en forma de menores costos operativos, mayor eficiencia y generación de ingresos, las petroleras deberían moverse rápido para adoptar lo digital. Puede ser la diferencia entre liderar la próxima ola de innovación del sector y quedarse atrás.
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